Es Verdad …
estamos solos.
Solos para nacer,
solos para morir.
Pero mientras,
en un interminable
laberinto,
… vamos andando.
Descubriendo
otros ojos
distintos a los nuestros
… que con el tiempo
se tornan familiares.
Y otra vez… desolados.
Desconociendo
las miradas amigas,
seguimos
por intrincados rumbos.
Perdiendo …
y encontrando el camino.
Y otras manos
distintas a las mías
nos toman como pares.
Y de nuevo, allí …
sin un por qué,
a las caricias
las damos con el puño.
Y así es la Vida.
Solos al Final
... y al Principio.
Pero,
en cada lágrima
y por cada sonrisa;
Alguien,
tan parecido
y tan distante,
se interpone
en nuestras Soledades.
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